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LA POLÍTICA EXTERIOR INNOVADORA Y HUMANITARIA DE TURQUÍA

UNA SINOPSIS

Vivimos en una época de cambios rápidos e incertidumbres. Por lo tanto, nuestras políticas deben ser capaces de adaptarse al cambio constante y de contribuir a dar forma a la dinámica que nos rodea en un sentido favorable a la paz, la prosperidad y la estabilidad. Los seres humanos están en el centro de nuestras actividades. Al mismo tiempo, la política exterior necesita previsión y acción. Necesita iniciativa. Es por eso que Turquía toma la iniciativa de perseguir, en palabras del Ministro Mevlüt Çavuşoğlu, una “política exterior innovadora y humanitaria”.

Los temas de nuestra agenda son complejos y muchos de ellos tienen un carácter global. Los aspectos políticos, económicos, sociales y humanos están entrelazados. Los principios sí tienen importancia. Turquía lleva a cabo su política exterior guiada por el principio “Paz en Casa y Paz en el Mundo”, tal y como fue formulado por Mustafa Kemal Atatürk. Turquía tiene una visión global, orientada a la paz y basada en principios, y se compromete a hacer uso de todos sus medios y capacidades para lograr este doble objetivo.

Turquía se encuentra en el lado correcto de la historia. Su sentido de Estado y su democracia se asientan sobre una tradición profundamente arraigada. Sus ventajas inherentes emanan de su geografía central, de su profunda experiencia histórica, de su demografía joven y educada, y de su dinámica economía. La política exterior turca moviliza múltiples medios políticos, económicos, humanitarios y culturales complementarios, y tiene un alcance global.

Turquía persigue la adhesión a la Unión Europea subrayando que esta beneficiaría tanto a la UE como a Turquía. Turquía está contribuyendo activamente a los esfuerzos realizados para hacer frente a muchos desafíos que también afectan a Europa.

Como miembro activo de la OTAN, Turquía ha hecho contribuciones esenciales a la Alianza del Atlántico Norte y a la premisa principal de la alianza, a saber, “uno para todos, todos para uno”.

Turquía también es un miembro activo del G20 desde su creación y ejerció la Presidencia rotatoria durante 2015. En el G20 Turquía ha promovido el establecimiento de un nexo entre las políticas humanitarias y las de desarrollo, así como la apuesta por un crecimiento económico inclusivo y por una distribución equitativa.

Turquía es parte integrante de Europa y de casi todas las instituciones europeas. Entre ellas se incluyen el Consejo de Europa, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y muchos otros foros.

Turquía también es miembro fundador de varias organizaciones e iniciativas subregionales tales como la Organización para la Cooperación Económica del Mar Negro (CEMN), el Proceso de Cooperación del Sudeste de Europa (SEECP), la Organización de Cooperación Económica (OCE). Además, Turquía ha sido el país líder en la construcción del “Proceso Estambul:Corazón de Asia” relativo a la cooperación regional en apoyo de un Afganistán estable.

Turquía es un miembro activo de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), del Grupo de los Ocho (D-8), del Consejo de Cooperación de los Estados de Habla Túrquica, así como del MIKTA, entre otros. En 2017 Turquía ejerce la Presidencia rotatoria de la Organización para la Cooperación Islámica, de la Organización para la Cooperación Económica del Mar Negro y del grupo de países MIKTA, así como del Club de Energía de la Organización de Cooperación de Shanghái.

Como una terminal de energía emergente y un país de tránsito, Turquía desempeña un papel vital para la seguridad energética europea y global.

Turquía tiene una asociación estratégica con los Estados Unidos, su aliado en el seno de la OTAN, y considera que el vínculo transatlántico es vital para la seguridad y la prosperidad europeas. En total, las 28 asociaciones estratégicas, los Consejos de Cooperación de Alto Nivel con 20 países, los Mecanismos Regionales Trilaterales y distintos mecanismos a nivel ministerial, así como los 23 Tratados de Libre Comercio (TLC) proporcionan una amplia red de cooperación. Turquía hace hincapié en la necesidad de seguir desarrollando sus vínculos, ya estrechos, con los países de los Balcanes, Oriente Medio y África del Norte, el Cáucaso Meridional, Asia Meridional y Asia Central. En un mundo donde la globalización vuelve las distancias cada vez más insignificantes, Turquía también está profundizando sus políticas dirigidas a establecer contactos fluidos con África subsahariana, América Latina y la región de Asia-Pacífico.

El alcance diplomático turco ha crecido enormemente durante los últimos años, ascendiendo actualmente a 236 misiones en el extranjero, convirtiéndose en la sexta red más grande a nivel mundial. El sistema de visado ​​electrónico (e-visado), los servicios consulares en línea y los centros de llamadas consulares 7/24 han fortalecido esta capacidad de alcance.

Los problemas globales sólo se pueden resolver a través de la cooperación a escala mundial. La conciencia de este hecho fundamenta la diplomacia activa de Turquía, especialmente en las Naciones Unidas y en otros foros multilaterales. Turquía ha formado parte del Consejo de Seguridad de la ONU durante los años 2009 y 2010 haciendo aportaciones constructivas, contribuyendo a la paz, a la estabilidad y a la seguridad globales. Bajo el lema “el mundo es más grande que los cinco”, según lo estipulado por el Presidente Recep Tayyip Erdoğan, Turquía también ha abogado por la reforma de la ONU y el Consejo de Seguridad para satisfacer mejor las necesidades del momento actual.

Turquía ha sido reconocida como una potencia dinámica en el campo de los esfuerzos vinculados a la diplomacia del desarrollo. Turquía acogió la IV Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados, celebrada del 9 al 13 de mayo de 2011 en Estambul, y contribuyó a la aprobación del Programa de Acción para la década 2011-2020. Además, la Primera Cumbre Humanitaria Mundial se celebró en mayo de 2016 en Estambul. Turquía ha seguido una política de puertas abiertas para los sirios y otros pueblos que han tenido que huir de la destrucción en sus propios países. Cerca de 3 millones de sirios se refugiaron en Turquía. Turquía es el mayor país anfitrión según las cifras de ACNUR.

El terrorismo y las diversas formas de extremismo han alcanzado una intensidad amenazadora en todo el mundo. Los grupos terroristas amenazan la paz y la seguridad internacionales. El terror es un crimen contra la humanidad y no se puede asociar con ninguna raza, grupo étnico, fe o geografía. Es una lacra mundial y requiere solidaridad y respuestas globales. Turquía ha luchado activamente contra el terrorismo desatado por cualquier organización bajo cualquier pretexto.

Otra lacra generalizada en nuestros días es el odio étnico o religioso, la discriminación, el extremismo, la xenofobia, la islamofobia y otras formas de exclusión. Turquía subraya la necesidad de diálogo, de apertura, de diversidad y de políticas inclusivas para abordar este fenómeno. A este respecto, Turquía ha asumido papeles principales en los esfuerzos encaminados a fomentar el respeto mutuo y los valores comunes entre las diferentes culturas y religiones. Así, la Iniciativa de la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas, copatrocinada por Turquía y España, representa una respuesta sólida a los escenarios basados ​​en el llamado “choque de civilizaciones”.

Turquía ha participado también activamente en los esfuerzos para contribuir a la paz y la seguridad globales mediante la facilitación y la mediación. Turquía y Finlandia, como copresidentes del Grupo de Amigos de la Mediación, han trabajado activamente en las Naciones Unidas para aumentar la conciencia sobre la mediación. El Grupo ha promovido no menos de cuatro resoluciones de la Asamblea General de la ONU sobre mediación. Turquía también copreside un grupo similar en el seno de la OSCE y lleva a cabo o apoya diversos esfuerzos de mediación en el mundo.

En 2023 la República de Turquía celebrará su centenario. El gobierno turco ha establecido un conjunto de objetivos concretos que abarcan diversos aspectos del gobierno. El cumplimiento de estos objetivos no sólo elevará los niveles de paz y prosperidad en el país, sino que también reforzará las contribuciones de Turquía en su región y, de hecho, en el mundo. La política exterior innovadora y humanitaria de Turquía actúa sobre esa premisa y seguirá tratando de asegurar nuestros intereses nacionales y de contribuir a los objetivos comunes de la humanidad.