Rechazamos expresiones como “ocupación”, “invasión” y “división, en relación con la isla de Chipre, utilizadas en diversos discursos pronunciados en el acto celebrado el 7 de enero de 2026 con motivo de la asunción de la Presidencia del Consejo de la UE por parte de la Administración grecochipriota. Estos términos no reflejan en modo alguno la realidad histórica y actual de la isla.
La única “ocupación” en la isla proviene de la usurpación por parte grecochipriota de los órganos del Estado asociado en 1963, en clara violación de la Constitución y de los derechos inherentes al pueblo turcochipriota.
La postura de los funcionarios de la UE, que ignora la existencia de los turcochipriotas, revela una vez más el doble rasero que aplica la UE en relación con los valores humanos fundamentales que dice defender.
Además, el abuso por parte de la parte grecochipriota de la Presidencia del Consejo de la UE desde el principio para promover su retórica distorsionada y su posición intransigente sobre la cuestión de Chipre, contraria a sus compromisos públicos, demuestra por qué la UE no puede ser un actor imparcial y constructivo en la resolución de la cuestión de Chipre.