Condenamos el asalto a la mezquita de Al-Aqsa por parte de un ministro israelí acompañado de un grupo de colonos.
Este tipo de actos provocadores, que violan el estatus histórico y jurídico de la mezquita de Al-Aqsa como lugar sagrado perteneciente a los musulmanes, corren el riesgo de agravar aún más las tensiones y la inestabilidad en la región.
Reiteramos nuestro llamamiento a la comunidad internacional para que cumpla con sus responsabilidades en la protección de los derechos legítimos del pueblo palestino y en la prevención de violaciones en la Jerusalén Oriental ocupada y contra sus lugares sagrados.